Cómo ser firme y amable con nuestros hijos?

Ser firme y amable promueve relaciones respetuosas con nuestros hijos y alumnos

 

Muchas veces confundimos el criterio de firmeza y amabilidad con nuestros hijos y alumnos.

Ser firme y gentil nos hará ¡NO! ir hacia los extremos de ser autoritario o el lado opuesto ser permisivo.

El error está en el enfoque al pensar que “SER FIRME” significa ser superior o mostrar superioridad hacia nuestros hijos y alumnos. Pensar que debo gritar, amenazar o golpear para mostrar mi autoridad. Por ningún motivo esto es respetuoso ni para mi hijo ni para mí como padre, madre o maestro.

El error está en el enfoque contrario al pensar que “SER AMABLE” significa ser complaciente con mi hijo, evitarle cualquier daño, evitarle cualquier sufrimiento, inclusive no cumpliendo con los acuerdos establecidos por pena. Por ningún motivo esto es amabilidad estaría siendo permisivo y tampoco es respetuoso para mi hijo o alumno.

Los métodos autoritarios y permisivos carecen de firmeza y amabilidad.

Como padres y adultos somos nosotros quienes debemos regular nuestras emociones para controlar nuestro comportamiento y llegar a la calma para poder establecer una relación respetuosa y no punitiva con nuestros hijos.

Si soy su espejo y quiero que me hijo conserve la calma en momentos muy decisivos como lo reflejo si exploto cada vez que él se frustra o tiene que cumplir un acuerdo.

Justamente al hablar de esto recuerdo el día de ayer cuando un alumno particular no llamo a comunicarme que no había tenido clases y obviamente no tuvo tareas.

Cuando llegue a su casa y toque el timbre su madre salió y me indico ¡Oiga profe no tiene deberes el niño!. Yo inmediatamente sentí que me subió la sangre a mi cabeza. Sentí enojo e ira. Había recorrido de un lugar lejano para llegar a las clases de mi alumno. Sentía muchas ganas de explotar y decirle sus 5 verdades a la mama y al niño.

Pedí un vaso de agua y me dije.  Si exploto se arma un zaperoco. Y debo ser congruente con lo que yo enseño a los padres y a mí misma.

Tome el agua y hable con la madre en la calma. Le recordé los acuerdos que teníamos en los pagos y por supuesto en el respeto para comunicarme cuando no era necesario mis servicios.  Dije mi molestia sin necesidad de gritar ni hacerle sentir menos a la madre del niño. Al final lo solucionamos de una manera amable y es maravilloso mirar el rostro del otro cuando tu posición no es el de ataque o irrespeto.

Lo mismo sucede con nuestros niños, es importante validar sus sentimientos, ser empático recordando que para ellos no es fácil retirarse de un lugar donde se está divirtiendo con su amigos, dejar de mirar su programa favorito, salir de la fiesta de cumpleaños de su mejor amigo, etc. Estos son solo ejemplos de situaciones cotidianas que a los padres nos puede sacar de casillas.

Pero recuerdo el ¡Adulto eres tu¡ quien debe regularse y mantenerse en la calma.

No somos padres perfectos pero debemos ser constantes en la práctica de firmeza y amabilidad.

No tenemos un manual para poder seguir paso a paso o un mantra.

Pero si tenemos de la mano el amor a nuestros hijos y sobre todo la constancia para crear relaciones respetuosas en un ambiente familiar positivo y en armonía.

 

Un abrazo

Ma. Verónica Gómez

HARMONY EDUCATION

Uncategorized

Deja un comentario

Comment
Name*
Mail*
Website*